Miguel

Miguel
MIGUEL

TRADICIÓN Y ENSEÑANZA: A los 17 años su padre le enseñó el arte de la peletería, pasión que ha perfeccionado y sigue manteniendo.

Miguel empezó a trabajar a los 12 años pasando por una lista muy variada: en un kiosco, como junior en una oficina, ayudante en un taller de muebles, en un garaje mecánico y también como peoneta de camionero. Finalmente, a los 17 años, se unió a su padre quien le enseñó el arte de trabajar las pieles, “esto no es llegar y ser peletero. Acá uno empieza desde abajo, que es estacando las pieles”. Su padre le transmitió esta gran pasión y desde entonces nunca lo ha dejado. Ha pasado por muchas épocas diferentes, unas muy buenas y otras peores, aún así a lo largo de los años nunca se planteó cambiar de oficio, por muy difícil que fuese: “Nunca pensé en salir, aunque pasé años malos y perdí casi todo el capital. Pero igual me dio alta satisfacción, nunca me arrepentí”.

Durante unos tiempos dirigió un taller con 20 personas, pero prefiere trabajar solo, “ninguno tenía la determinación y creatividad que yo busco a la hora de trabajar. Ahora trabajo en casa y tengo a mi familia que me ayuda”. Sus hijas han crecido entre cueros y pieles, “a veces tenía unos 400 o 500 cueros en la casa, a mi hija pequeña le divertía mucho cuando era chica y se iba a tomar la papa entre medio de los cueros. Mi nieta también hacía lo mismo!”. Hoy en día, su nieta es su brazo derecho, feliz por poder ayudar a su abuelo nos cuenta, “le ofrezco ayuda en ir contestando los e-mails que le mandan”. También ayuda con las partes más fáciles del proceso de creación, al igual que su madre.